06/01/2026

Últimas lecturas del 2025

 



Noviembre y diciembre fueron meses en los que pude leer un poco más de lo que venía leyendo. Llegaba de trabajar, me ponía ropa cómoda y me tiraba en la cama bajo el aire fresco del ventilador a disfrutar de buenas lecturas. Después vendrían las responsabilidades de la casa, pero nada me iba a impedir mi momento de descanso y placer.

Mis últimos libros del 2025 fueron estos:


FICCIÓN


Han cantado bingo, de Lana Corujo (2025)


Dos hermanitas juegan con El Ahorcado, el volcán que se ve al fondo de la casa de la abuela, esos juegos inventados con la inocencia y la frescura de la niñez. La vida para ellas transcurre entre el amor, las risas y las peleas típicas de hermanas; la presencia amorosa de la abuela y el tío y la difícil relación con los padres. Hasta que una noche ocurre una desgracia y la familia se rompe para siempre.


Narrada en primera persona por la hermana mayor, Han cantado bingo tiene una estructura que nos lleva y nos trae al pasado y al futuro; es una novela sobre la ternura y el dolor, la familia y el duelo. No se sale indemne de este libro. 


Me gustó que los capítulos sean cortos (algunos con tan solo una oración) y que cada voz que habla se destaque de una manera diferente: cursiva, subrayado, corchetes, cosa que me pareció original. Los títulos de cada capítulo tienen un pequeño numerito al final, como los quince números de un cartón de bingo, que indica la edad que tiene la narradora. Me avivé a la mitad del libro, pero eso no impidió que entendiera en dónde estaba. 


Editada por Reservoir Books (sello de Penguin Random House), esta primera novela de Lana Corujo tiene 184 páginas que son suficientes para dejarte el corazón estrujado.



Sandwich, de Catherine Newman (2025)


Una semana en la playa con la familia puede ser de lo más divertido, pero también algo movilizante. Rocky es una mujer de 54 años que pasa las vacaciones con su marido, sus hijos, que ya no son adolescentes, y sus padres, que ya están en edad de recibir un cuidado extra, en la misma casa en la playa que vienen alquilando en los últimos 20 años. En estos días de convivencia familiar, la protagonista y narradora reflexiona sobre el matrimonio, los hijos, los padres, pero por sobre todas las cosas, la menopausia y los cambios que produce en las mujeres, tanto físicos como anímicos. Me sentí identificada con varias de las cosas que le pasan.


Sandwich tiene paseos, comidas compartidas alrededor de la mesa, secretos familiares que afloran, tardes en la playa. Una novela de 224 páginas, fresca y entretenida, y aunque no soy una lectora estacional, me hubiera encantado leerla bajo una sombrilla, con los pies en la arena y  escuchando el arrullo del mar. Lectura que viene bien para esos momentos en que necesitás desconectar.


Edita Stefano Books.


Buda en el ático, de Julie Otsuka (2011)


La historia de un grupo de mujeres japonesas que a principios del siglo XX emigraron a San Francisco, Estados Unidos, a encontrarse con sus maridos, a quienes no conocían salvo por fotos y correspondencia, con la promesa de una vida mejor. Pero el destino tenía otros planes para ellas.


Contado en primera persona del plural, estas mujeres unen sus voces para narrarnos lo que tuvieron que vivir en un país donde desconocían el idioma y la cultura, trabajando en el campo, como criadas en casas de familias acomodadas, con maridos poco complacientes, pariendo y criando a sus hijos prácticamente solas, añorando la vida que dejaron en Japón.


Buda en el ático es una novela dolorosa, hay que decirlo, pero tan bien escrita que atenúa un poco ese dolor. Julie Otsuka utiliza el recurso de la anáfora (la repetición de palabras o frases al comienzo de cada oración), que le da ritmo a la lectura y fuerza emocional a esta historia que la propia Historia se encargó de invisibilizar (porque a nadie le interesaba el sufrimiento de las mujeres, digamos todo). Editado por Duomo; son 160 páginas que se devoran sin aliento.


Llegué a esta autora navegando en internet, no la conocía y la premisa de esta novela me llamó la atención. Fue, sin duda, el broche de oro para cerrar las lecturas del 2025. Ya tengo anotados sus otros dos títulos: Cuando el emperador era Dios y En la piscina.



NO FICCIÓN


El hombre en busca de sentido
, de Viktor Frankl (1946)


¿Cómo se veía afectada la psicología de los prisioneros en los campos de concentración? Viviendo estas experiencias en primera persona, el psiquiatra Viktor Frankl se dio cuenta de que tener un propósito para sobrevivir era la fuerza motivadora para soportar el sufrimiento que estaban atravesando. Saber que los esperaba un amor. Volver a ver a sus hijos. Terminar un trabajo que quedó inconcluso. Aferrarse a esos pensamientos les permitía crear una realidad paralela que los abstraía de los horrores de la realidad y les permitía tener una actitud positiva hacia la vida.

Fue una lectura difícil porque el tema que aborda sigue siendo difícil de digerir. El holocausto es algo que aún no termino de entender.

El hombre en busca de sentido consta de dos partes: la primera, donde el autor narra sus experiencias en prisión y la segunda, donde se explaya más en el desarrollo de la logoterapia, psicoterapia que desarrolló el propio Frankl que ayuda a las personas a encontrar el sentido de su vida. En lo personal, con la primera parte está más que redondo. La segunda es más técnica, quizás pensada para quienes trabajen o estén interesados en la salud mental, que no es mi caso. De todas maneras, fue un libro que me gustó haber leído.


📖 Lo que estoy leyendo:

Sobre la fotografía, de Susan Sontag. Lo retomo de a ratos, tengo sentimientos encontrados con este libro.

El misterioso caso de Styles, de Agatha Christie, como primera lectura de este año.

¿Con qué libros cerraste el 2025? ¿Y qué estás leyendo ahora? Contame.



¡Hasta la próxima!





No hay comentarios:

Publicar un comentario