
El verano y el calor no dieron tregua en este febrero y por momentos se me hizo difícil sentarme a leer. Me dí cuenta por qué: más allá del calor insoportable que no dan ganas de hacer nada, no estaba enganchada con las lecturas que estaba teniendo. Con una llegué hasta el final, porque por momentos repuntaba y me daban ganas de seguir. La otra la abandoné, sin culpas, sin problemas, sin conflicto alguno. No podía avanzar y me estaba generando un bloqueo que no estaba dispuesta a darle protagonismo. Superado ese trance, el mes fluyó con dos premisas involuntarias: en amarillo y en una temática común.
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| Mis libros de enero. La libreta me la hizo Marta, la reina de las emprendedoras que está detrás de MoodMaOK |
Enero transcurrió entre el calor de la ciudad de Buenos Aires y el calor de las sierras de Córdoba. Y entre un escenario y otro, estuve leyendo bastante variado. Fue un mes muy esperado por mí porque no sólo ya no tenía la responsabilidad de la cursada y los exámenes quedaron atrás, sino también porque me tomé dos semanas de descanso fuera de mi trabajo. No suelo leer mucho cuando viajo de vacaciones, es tiempo que pasamos en familia y la lectura queda para esos pocos momentos en que por un motivo u otro me quedo sola, pero el mes es largo y tuve tiempo para leer todos estos libros:
La semana pasada estuve en Traslasierra, en la provincia de Córdoba, y paseando por Nono me encontré con la Feria del Libro. Al aire libre, en la plaza principal, conviviendo con una feria artesanal y muchos bares para tomar algo. Un planazo para cualquier noche de estas. Eso sí, tené en cuenta que cierra el 8 de febrero. Si andás por la zona o si tenés intenciones de viajar a cualquiera de las localidades de Traslasierra, no dejes de darte una vuelta por ahí. Y después me contás.
Te dejo más data acá.
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Noviembre y diciembre fueron meses en los que pude leer un poco más de lo que venía leyendo. Llegaba de trabajar, me ponía ropa cómoda y me tiraba en la cama bajo el aire fresco del ventilador a disfrutar de buenas lecturas. Después vendrían las responsabilidades de la casa, pero nada me iba a impedir mi momento de descanso y placer.
Mis últimos libros del 2025 fueron estos:
¡Feliz Año Nuevo!
Que este 2026 sea amable, es lo único que pido.
Y que nunca, nunca, nos falten los libros; que sigan siendo nuestro mejor refugio.
Nos seguimos leyendo, abrazo enorme.
(El Conde Drácula no quiso quedarse afuera del saludo, seamos amables también con él).
Romi 💓📚